Cómo ayudar a tu hijo/a a navegar el mundo social con confianza

Más allá de la timidez o de niños/as introvertidos, necesitamos valorar que el refugio que toma tras las pantallas no sea una desconexión total de su mundo social y relacional.

Si notamos que nuestros/as hijos/as les cuesta iniciar conversaciones en el parque, que prefiere ver cualquier tipo de pantalla antes que jugar con sus amigos de clase necesitamos para y valorar si de verdad estamos enfocando este desarrollo como "timidez" o no estamos viendo que detrás de ese silencio hay algo más profundo.

Vivimos en una era donde la conexión digital es inmediata pero la conexión humana está cogiendo una índole muy compleja (Bahuman, 2005).

Los adultos hemos desarrollado y modificado estrategias relacionales poco cercanas al contacto y eso se está trasmitiendo a los pequeños en un proceso de modelado muy naturalizado.

Las habilidades sociales no son innatas, se aprenden a lo largo de nuestro desarrollo, son como un músculo que se entrena, desde saber gestionar un "no", decir lo que sentimos, empatizar con los compañeros/as, cuestionarse o solicitar ayuda son recursos que como padres debemos conocer y debemos transmitir en nuestro proceso de enseñanza en familia (Goleman,2018).

Según Goleman (1995) la competencia interpersonal es un predictor de la salud emocional de nuestros hijos/as en el futuro. En este artículo desglosaremos estrategias practicas para que puedas acompañar a tus hijos a desarrollar su inteligencia emocional y a saber gestionar sus habilidades intra e interpersonales para sentirse seguros, confiados y en calma en su trayectoria vital.

El juego y la observación en la primera infancia

Los niños/as aprenden y desarrollan habilidades sociales a través de su observación y del juego (Bandura, 1997; Vygotsky, 1978).

Los niños/as antes que hablar aprenden a jugar, no podemos hablar de desarrollo humano sin introducir el juego y el modelaje desde el primer momento. Los primeros conflictos aparecen jugando, cogiendo un juguete que quieren dos niños e interactuando en diferentes contextos a través del juego, es ahí donde se introduce la primera estrategia, "ponerle palabras a las primeras emociones", tales como estas enfadado o tu amigo está cansado. Una herramienta muy potente es enseñarle con gestos faciales las emociones más básicas de ira, tristeza, alegría o miedo (Ekman, 2003).

Según Vygostky, cuando comienza el lenguaje oral se puede seguir enseñando habilidades sociales a través del mismo. En un mundo de gratificación instantánea, el saber esperar y el escuchar a los demás sin interrumpir es un desafío. Una herramienta muy útil en momentos de charla familiar como la comida o la cena es disponer del "objeto mágico", quien lo tiene en su mano puede hablar de lo que ha hecho en el día, de algo importante para esa persona o de qué rica esta la cena mientras el resto escucha en silencio. Es una forma de dar espacio de escucha y valor a todos los miembros de la familia.

Según Piaget, J. (1932) en primaria también nos encontramos con el juego social y competitivo, que hacer que los pequeños no sepan "perder" y haya diferentes tipos de frustración. en este caso se necesita mucha presencia y mucho abordaje de comunicación para facilitar que la meta no es ganar y que lo importante son los ratos que pasamos con los amigos. En este caso siempre es importante validar la emoción que tengan pero dando alternativas a la frustración.

En todas las acciones hay que recordar la importancia de la "observación" de tu hijo/a y tu presencia. No solo disponemos de estrategias para "nuestros hijos/as", tenemos que ser "modelos" con ellas mismas. Como ejemplo de nada sirve decirle que no se enfade si pierde si luego me ve a mi gritando cuando pierde mi equipo deportivo. Sois el principal manual de instrucciones de habilidades sociales de vuestros hijos/as.

La identidad y la pertenencia en la adolescencia

Para Erikson (1968) aquí las habilidades sociales se están aun desarrollando pero hay una base prefijada. Por desgracia entran en juego las redes sociales que hace que los contextos de conexión se amplíen y el abordaje sea muy amplio.

En la adolescencia su principal motor son sus amigos, aquí su base emocional tiene que ser fuerte para competir con su vida relacional y la presión de grupo. Aquí una de las mejores herramientas de las que puede disponer un adolescente es de una "asertividad" fuerte con técnicas como el "disco rayado", saber decir que no siempre en contextos que no se sienta cómodo sin perder su propio argumento.

En contextos digitales enseñarles la regla de los "5 minutos". Si hay algo en redes que les duela o les haga daño, un mensaje o una foto, enseñarles a esperar cinco minutos antes de contestar o incluso enseñarles a apagar la pantalla para levantase y respirar (Empantallados, 2021).

Un factor importante es confiar en ellos y potenciar su autoestima con presencia y lenguaje, que sepan que estamos ahí para cualquier cuestión sin sentirse juzgados.

Las habilidades sociales son un aprendizaje, no hay una meta, como padres y madres la labor es acompañar en conflictos y en buenos momentos, siempre con presencia y cercanía comunicativa. No se trata de solventarles la vida, se trata de que seáis un apoyo. Y si hay momento que no se sepan gestionar siempre es positivo acudir a un profesional que os ayude como familia.

Referencias bibliográficas

- Bandura, A. (1977). Social learning theory. Prentice-Hall

- Bauman, Z. (2005). Amor Liquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Fondo de cultura economica.

- Ekman, P. (2003). Emotions Revealed: Recognizing faces and feelings to improve communication and emotional life. Times Books.

- Empantallados. (2021). Guía para educar en el mundo digital. Palabra.

- Erikson, E. H. (1968). Identity: Youth and crisis. W.W. Norton &Company.

- Goleman, D. (1995). Inteligencia Emocional. Kairós.

- Piaget, J. (1932). The moral judgment of the child. Harcourt, Brace &World.

- Vygostsky, L.S. (1978). Mind and society: The development of higher psychological processes. Harvard University Press.